López manifiesta equilibrio y armonía en la presentación de sus aguadas de encumbrado perfeccionismo técnico y sinceridad significativa desde la sugestión al espectador de sus imperceptibles variaciones lumínicas. Los logros de su acuarela poseen mirada y emotividad, tranquilidad y sosiego, espacio y naturaleza.
Su obra, la acuarela, resulta un medio extraordinario para plasmar la profundidad imperecedera de un paisaje, la panorámica ensoñada de aquello que es evocado en la representación plástica, caso que, ésta inspiración corresponda a la resolución técnica de un artista experimentado, encontramos los resultados virtuosos y serenos de la labor maestra de Pruden López.
La exquisitez de la sucesión tonal, cercana al bicromismo, nos aproxima al sosiego de su estilo con amaneceres o atardeceres de extraordinaria plenitud.
Realza la matemática de la arquitectura, supeditada por una difusa suavidad envolvente en climática de detenida trasgresión que permite la ascensión a su infinita poética.

